Publicado en Alumn@s, Artículos, Artículos, Sin categoría

Un colegio lo hacemos todos.

Dentro de unos días volverán a abrirse las puertas de los colegios.

Volverán las mochilas, los reencuentros, los nervios del primer día, las aulas llenas de voces, las prisas, los aprendizajes, las risas… Volverá la vida.

Y quizá sea un buen momento para recordar algo que a veces olvidamos, un colegio no lo hacen solamente los maestros y el alumnado. Para que cada mañana todo esté preparado hacen falta muchas manos.

Las que limpian cuando nosotros ya nos hemos marchado.

Las que abren las puertas y están pendientes de que todo funcione.

Las que atienden en secretaría.

Las que organizan, gestionan y resuelven.

Las que preparan, cocinan y sirven en un comedor.

Las que cuidan del alumnado en el aula matinal o en las actividades extraescolares.

Las que orientan, acompañan y ayudan cuando las cosas se complican.

Las que mantienen el edificio y arreglan lo que se rompe.

Las de los equipos directivos, especialistas, monitores, familias y tantas otras personas que, de una manera u otra, forman parte de esta enorme maquinaria que llamamos escuela.

Y, por supuesto, hacen falta nuestros niños y niñas. Ellos son el motivo de todo esto.

Y hacen falta maestros y maestras que cada día ponen conocimiento, tiempo, paciencia, ilusión y corazón al servicio de su alumnado. Siempre por ellos.


Pero ninguno de nosotros hace un colegio por separado. Lo hacemos entre todos. Cada persona aporta, cada persona es esencial. Algunas se ven mucho, otras pasan casi desapercibidas. Algunas reciben reconocimiento, otras, probablemente, merecen mucho más. Pero todas son necesarias.

Por eso, cuando dentro de unos días volvamos a cruzar las puertas del cole, me gustaría que recordáramos que no somos compartimentos separados. Somos un equipo. Una comunidad. Una suma de personas diferentes que trabajan por algo que nos une: hacer que la escuela funcione cada día y que nuestros niños y niñas estén bien. Así que, antes de que empiece el curso, os quiero dar las gracias.

Gracias a quienes enseñan.
Gracias a quienes aprenden.
Gracias a quienes cuidan.
Gracias a quienes limpian.
Gracias a quienes organizan.
Gracias a quienes acompañan.
Gracias a quienes arreglan.
Gracias a quienes atienden.
Gracias a quienes esperan.
Gracias a quienes, desde un lugar u otro, hacen posible cada día de colegio.

Porque detrás de cada aula abierta, de cada patio, de cada comedor, de cada actividad, de cada aprendizaje y de cada sonrisa, hay un montón de personas haciendo su parte para que todo eso suceda.

Y cuando todas esas partes se unen, ocurre algo maravilloso…

SE CONSTRUYE UNA ESCUELA.

Que empiece el curso, y que lo hagamos, una vez más, juntos.

Gracias por estar ahí.

Un abrazo inmenso. ❤️

Ramón Rodríguez GalánProfe Ramón