Project Gratitude, de Class Dojo.

¿Podría ser más interesante el título de un proyecto?

Proyecto Gratitud, que nace en la fábrica de grandes ideas en la que se ha convertido ClassDojo. Todos tenemos personas en nuestra vida a las que estar agradecidas, gente que nos inspira, nos mueve a hacer grandes cosas y saca lo mejor de nosotros 🙌

Y es hora de que el mundo lo sepa.

Aquí recojo su llamamiento al mundo de los docentes y a todos en general, para que vosotros también aportéis vuestra gratitud al proyecto:”Join millions of people everywhere who are sharing their thanks with #ProjectGratitude. Just post a video on Twitter, Instagram, or Facebook, and tag it #ProjectGratitude.”

Es sencillo, colgar una foto o vídeo en Twitter, Instagram o Facebook  contando a quién y porqué le queréis dar las gracias, y acompañarlo con el hashtag #ProjectGratitude.

En el primer vídeo hemos participado un puñado de Ambassadors de ClassDojo, para que vosotros recojáis el testigo y hagamos de este bonito proyecto algo muy grande!!

Qué bonito es agradecer a quién lo merece, y qué bonito es tener la oportunidad de hacerlo a lo grande… Take a minute to show what the power of gratitude can do 💖

Ramón Rodríguez Galán. Twitter: @Profe_RamonRG

Educación 3.0: Educando en el siglo XXI.

Según el último informe emitido por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación:

  • Internet hará que los colegios se conviertan en «entornos interactivos» que pondrán patas arriba las formas tradicionales de aprendizaje y cambiarán la manera de ser de docentes, padres y estudiantes.
  • Las clases magistrales desaparecerán y el profesor ya no ejercerá sólo como transmisor de conocimientos, sino que tendrá como principal misión guiar al alumno a través de su propio proceso de aprendizaje.
  • El currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y se valorarán las habilidades personales y prácticas más que los contenidos académicos.

Y valorando todos estos datos, la conclusión es evidente, la figura del profesor se hace más relevante que nunca. Pues ya no es mero transmisor de información, ahora se convierte en el guía del alumno hacia su propio aprendizaje.

En ocasiones no se trata de enseñar, se trata de provocar que aprendan por sí mismos.

Pero para poder hacer con garantías algo tan complicado, lo primero es conocer cómo son nuestros alumnos, y que espera de ellos la sociedad futura.

Los alumnos del siglo XXI.

La futura sociedad 3.0 demandará individuos creativos, emprendedores, críticos, competentes en las TIC, autónomos, con altos dotes sociales, que se adapten fácilmente a los ambientes laborales, capaces de trabajar con cualquier persona, en cualquier lugar y momento. Los niños de hoy no sabemos qué serán en el futuro, pero deberán tener los recursos necesarios para adaptarse a lo que venga.

Podemos enumerar entonces una serie de rasgos básicos de los que debemos proveer a cada alumno que pase por nuestras clases:

  1. Construirá su propio aprendizaje: deben ser autónomos y capaces de generar habilidades para aprender de manera autónoma. En ocasiones no se trata de enseñar, se trata de provocar que aprendan por sí mismos.
  2. Desarrollará la habilidad de adaptarse al cambio: nuestra sociedad vive momentos de cambio continuo. Nuestros alumnos deben estar preparados para afrontar cualquiera de estos cambios, de la índole que sean.
  3. Dominará la tecnología: un mundo de nuevas posibilidades para el aprendizaje, eso es lo que ofrece Internet y la tecnología actual. Dominarla es la clave.
  4. Trabajará en equipo: varias cabezas pensantes pensarán más y mejor que una sola, y el trabajo o producto final será de más calidad. Las técnicas del aprendizaje cooperativo van en esa línea.
  5. Asumirá diferentes roles: (en relación al anterior punto) para poder trabajar en equipo, es necesario que sepan asumir roles dentro del grupo de trabajo, pero no siempre el mismo.

Las TICs entran en juego.

El fenómeno de Internet y las nuevas tecnologías no son una opción, se han convertido en una herramienta que hay que saber usar, una competencia necesaria para la vida actual.

Hay que dotar a nuestros alumnos de estas habilidades, pero también generando conciencia de los peligros de un mal uso de la tecnología.

Con gran acierto aterrizó en primaria la asignatura de Cultura y Práctica Digital, pues pone sin duda el dedo en la yaga, ya no hay excusas para no encontrar momentos donde iniciar a los niños en el uso correcto de la tecnología y software ofimático, al que tanto uso darán en su vida de estudiante, y más aún cuando lleguen al mundo laboral.

Prepararlos para lo que venga.

Aún no sabemos qué profesión tendrán nuestros alumnos, más que nada porque la mayoría de ellos trabajará en algo que aún ni existe. Lo que sí sabemos es que tenemos la obligación y el reto de prepararlos para lo que venga.

Un niño que no aprenda a afrontar con garantías un cambio de cualquier índole, se encontrará más trabas para avanzar. Y  no sólo hablamos de la tecnología, aquí entran en juego muchos más factores (relaciones con los demás, autoestima, sociedad…).

Precisamos profesores con mente abierta, tolerantes al cambio, que acojan con agrado las diferentes opciones que la sociedad actual nos ofrece, que, sin olvidar el pasado, rompan con lo que ya no sirve.

En definitiva, te necesitamos a ti, ¿dispuesto a dar el salto a la educación 3.0?

Ramón Rodríguez Galán. Twitter: @Profe_RamonRG

Las buenas normas.

Las normas de clase son necesarias, una de las primeras cosas que hacemos los profes cuando empieza un nuevo curso es establecer las normas. Y así debe ser.

Poner normas es necesario.

Las normas se pueden poner de muchas maneras, hay profes y seños que las piensan ellos y las proponen en clase, otros deciden hacerlo con la ayuda de los niños, otros dejan que sean los propios alumnos los que establezcan las normas… de hecho hay estructuras del aprendizaje cooperativo que nos ayudan a hacer trabajos en grupo con esta dinámica.

El caso es que las normas existen, y siguen siendo importantes para la convivencia escolar.

Los niños necesitan saber a qué atenerse, y los famosos “límites” les hacen aprender a comportarse en distintas situaciones y sitios. El famoso “saber estar”.

Aunque si lo pensamos bien, muchas veces en nuestras normas de clase, encontramos pocos aspectos en positivo, pues abusamos de lo que NO se debe hacer, o de lo que está PROHIBIDO. Pero sin duda, mucho más significativo para ellos es saber lo que se debe hacer, y lo que provoca una mejor relación en clase con los compañeros.

Ahí entran las normas en positivo.

Normas en positivo.

Proponer normas que beneficien el ambiente en clase, que propicien la alegría y el buen hacer de los alumnos.

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Es importante que un niño sepa lo que no debe hacer, pero mucho más importante es que sepa lo que sí puede hacer, a veces, sin intención, coartamos sus ganas de explorar porque al no saber qué pueden hacer, no lo hacen.

Que vean desde el primer día que su profesor tiene la mente abierta, que su clase será un sitio donde se acepten con naturalidad sus peculiaridades, y no solo éso, sino que además será un valor añadido. Pues ser diferente es lo que hace que nuestra humanidad se enriquezca y crezca en valores como el respeto y la tolerancia.

Reformular la fórmula.

Como docentes, debemos comenzar a formular las normas en positivo. Por poner un ejemplo, si la frase “En clase no se habla”, la transformamos a “Mantener un ambiente de silencio ayuda a tus compañeros a concentrarse”. Estaremos informando mucho mejor a nuestros alumnos, pues no sólo les decimos que en los momentos de trabajo es necesario respetar el silencio, sino que además les explicamos porqué, y generamos conciencia de solidaridad hacia el trabajo y los diferentes ritmos de sus compañeros de clase.

!Ya podéis comenzar a reformular!

Criterios indispensables para redactar las normas.

Para que unas normas de clase sean realmente significativas para los alumnos y les aporten valores, debes redactar al menos una norma que englobe cada uno de los siguientes criterios:

  • Respeto: hacia los compañeros, hacia el profesor, hacia las instalaciones. Y por ende, también incluyo aquí la tolerancia.
  • Colaboración: fomentar el espíritu de equipo.
  • Responsabilidad y autonomía: crear normas encaminadas a darles a los niños las riendas de su formación y educación. No siempre se trata de enseñar, a veces se trata de provocar que aprendan por sí mismos. Hacer que se impliquen, que se involucren en el proceso de aprendizaje como auténticos protagonistas.
  • Cariño y comprensión: que sepan que siempre estarán arropados por su profe, por sus compañeros, y que el cole es su segunda casa, donde debe estar cómodo y feliz.
  • Accesibilidad: proponerles normas asequibles, de fácil comprensión.
  • Libertad de expresión y pensamiento: promover la libertad de expresión, la libertad de pensamiento. Ninguna idea vale más que otra, al menos cuando tratamos con niños. Establecer normas que animen a participar, que valoren la originalidad de cada uno y que les permitan sentirse cómodos como para manifestarlas en público.
  • Proporcionarles felicidad: todas las normas deben ir encaminadas hacia el más importante de los objetivos, proporcionar felicidad a nuestros alumnos.

En definitiva, normas sí, siempre, pero en positivo.

Ramón Rodríguez Galán. Twitter: @Profe_RamonRG